Foco, prejuicios y recursos

Hace un par de semanas vino a visitarme una posible estudiante con su madre. Quería que la preparáramos para las pruebas de acceso de teatro musical de Málaga y necesitaba que la informáramos. Así que yo me preparé para explayarme y hablar durante más de una hora de todo lo que le ofreciamos para garantizar la máxima nota de la estudiante.

Durante más de hora y media estuve comentándole a ambas los más de 30 recursos, herramientas y ayudas que tienen los estudiantes que deciden presentarse con nosotros. He de decir que las pruebas de acceso de los Estudios Artísticos son perfectamente superables por cualquiera, pero que cada vez la gente se prepara mejor y más, y por lo tanto las pruebas se han ido haciendo cada vez más difíciles. Es por ello que desde nuestro primer año hasta ahora, el programa pedagógico se ha ido haciendo cada vez más complejo y multifactorial, para que los alumnos sientan que tienen una preparación muy completa. Así que en nuestra preparación incluimos profesores de fuera, apps, trabajos con grabaciones de vídeo, plataforma online, aprendizaje por gaminficación, etc.

Y ahí que estaba yo hablando apasionadamente de las clases presenciales, del contenido teórico, de los apoyos, etc. cuando termino de hablar y pregunto, ¿qué te parece? Y la respuesta que obtengo es: “Me genera ansiedad tantas cosas. Creí que era todo más simple”.

“Lo que nosotros te ofrecemos son herramientas, es decir, es como si tienes una cama y yo te estoy reforzando la estructura poniéndole cuarenta patas. Así seguro que jamás se va a caer.”, le respondí.

LA METÁFORA DE LOS MACARRONES

¿Te gusta la pasta italiana, por ejemplo los macarrones? 

¿Te gustan los macarrones así sin nada o los prefieres con tomate? 

¿Te gustan los macarrones con tomate y ya está o los prefieres con carne picada? 

¿Te gusta los macarrones con tomate y carne picada o prefieres que también tenga cebolla?

¿Te gusta los macarrones con tomate, carne picada y cebolla o prefieres la que además lleva queso rayado?

Pues con la preparación para una prueba selectiva pasa exactamente igual. Cuantos más elementos prepares y entrenes (historia del teatro, resistencia física, teoría teatral, grandes autores del teatro, psicomotricidad fina, etc)

PREJUICIOS Y ENSOÑACIONES

En los muchos años que llevo preparando gente, en un 96% de los casos me he encontrado con gente que se ha sorprendido al ver la cantidad de cosas que debía trabajar. La gente suele imaginar que es un proceso sencillo, hecho a groso modo, donde hay que hacer un texto y ya te dicen: Pues sí, pues no.

“¿Cómo, si no, eligen 36 plazas entre más de 200 opositores?”, pregunto. Y normalmente no saben responderme.

Me resulta muy curioso este proceso de imaginar como va a ser un proceso selectivo que lleva más de 30 años haciéndose en Andalucía y que la gente siempre se lo imagine a favor, es decir, como un proceso simple, rápido y fácil.

Si tuvieras que elegir para adjudicar una plaza entre dos personas, una que sabe, consume y lee teatro y otra que jamás fue ni sabe de teatro, ¿a quien elegirías? Y la gente de repente cae en la cuenta que para elegir entre tanta gente, se tiene que evaluar muchos aspectos que casi nunca son obvios, como el uso del espacio, la poética corporal, los lenguajes expresivos.

Y claro, un conocimiento no implica poseer una habilidad. Que tú sepas que el cuerpo debe ser poético en escena no significa que sepas trabajarlo. Y para que puedas trabajarlo, debes entrenarlo mucho diariamente. Pero claro, para entrenarlo diariamente debes entenderlo teóricamente a la percepción.

¿Ves? Ser actor es algo apasionante, pero para nada es simple.

Y si el tribunal va a evaluar más de 100 aspectos de tu trabajo como actriz o actor, deberías entrenarlos y trabajarlos lo máximo posible.

 

PATAS Y PALOS

Para aprender hace falta tener hambre de aprendizaje. Así de simple y sencillo. Si no extrañas un conocimiento, si no sientes que te falta aprender algo esencial que te mejorará la vida, el aprendizaje jamás sucederá.

Por eso, si no tienes hambre de aprendizaje, dará lo mismo quien tengas delante. Dará igual si tienes o no el mejor profesor del mundo, porque como alumn@ no estarás preparado. Dará igual que tengas a mano los mejores recursos para optimizar tu aprendizaje y entrenamiento. Convertirás los recursos en problemas, como quien usa cuatro palos para frenar una rueda en vez de apoyar una silla.

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